
¿Estáis pensando en convertiros en una pareja con perro? ¡Felicidades! Esta importante decisión enriquecerá vuestra vida, sumando un nuevo miembro a la familia. No obstante, conviene prestar atención a algunos temas.
Compartir vuestro día a día con un cachorro o un perro adulto, es una experiencia gratificante y llena de beneficios.
Estas son algunas cuestiones que os ayudarán antes de dar ese paso y ser una pareja con perro.
Asegúrate de que no se trata de un impulso pasajero.
Tener un perro debe ser una decisión pensada y responsable, que cuente con la aprobación de toda la familia. Porque es un compromiso a largo plazo que asumís ambos por igual.
Tu amigo tiene sus propias necesidades y, a vosotros, os toca satisfacerlas.
Necesita que le dediquéis tiempo. Salir a la calle forma parte de su higiene y socialización, mientras que una correcta educación es esencial para la convivencia. Por otro lado, cuidados como cepillar su pelo o bañarlo, ayudan a mantenerlo saludable.
Tiene gastos fijos como su alimentación o vacunas, e imprevistos como acudir al veterinario si se encuentra enfermo.
Requiere de espacio propio. Un lugar para dormir, sentirse seguro y poder moverse sin encontrar obstáculos.
Es un ser vivo. También le afectarán los cambios en tu vida como los hijos o mudarse de domicilio.
La regularidad en sus comidas y paseos contribuye a crear rutinas diarias.
La adopción es un gesto solidario. Acoges en tu casa a un perro abandonado y le ofreces un hogar.
Un cachorro necesita educación para que en el futuro su conducta no sea motivo de conflicto, y en esas primeras etapas, mientras está aprendiendo, puede dañar algunos objetos y ensuciar tu casa.
Un perro adulto puede demandar menos enseñanza, pero igual atención debido a las circunstancias que ha vivido anteriormente.
Por ello, asesorarte con los profesionales del centro de protección animal, sobre su carácter o necesidades específicas es muy beneficioso.
Su tamaño, raza, edad, el tipo de pelo, si es una hembra o un macho, son algunas de las particularidades que influyen en sus necesidades básicas y vuestra convivencia. Ten en cuenta que:
Hay razas con un carácter más nervioso, por ello necesitan más ejercicio.
Un macho marca su territorio con orina.
Las hembras suelen ser más pequeñas que los machos.
Durante el período de celo (2-3 ocasiones al año), las hembras pueden tener un comportamiento más nervioso.
Nuestra legislación considera a los perros más como una propiedad que como un ser vivo, y por ello pueden reclamarse por cualquiera de las partes de la pareja o compartirse mediante una custodia compartida.
La cuestión de la separación no es un tema que se suele abordar al pensar en tener un perro en pareja.
Pero tu amigo es un ser social. Le gusta estar en contacto con otros perros, gatos, y personas. Es un ser que siente y sufre. Pensad en lo más beneficioso para él, en el acuerdo que mejor permita cubrir sus necesidades físicas y emocionales, de modo que ese cambio le afecte lo menos posible.
Una pareja con perro recibe el cariño y la compañía de su amigo, que se convierte en cómplice de sus actividades y en un apoyo en sus peores momentos.
Además, su perro es un vínculo que refuerza la relación de la pareja.
Precisamente, es el compromiso y responsabilidad diaria que adquieren ambos al tener un perro, el que les ayuda a fortalecerse como pareja y saber organizarse adecuadamente para afrontar las demás cosas.
¿Ya habéis decidido ser una pareja con perro? Bienvenidos a esta nueva etapa de vuestra vida. Os esperan momentos emocionantes.