
¿Tu perro se muestra reticente y no quiere salir a la calle? Esto puede deberse a diversas causas, como miedo, estrés, incomodidad con la correa, o alguna dolencia. En este artículo, te explicamos por qué tu perro no quiere salir y te damos consejos prácticos para ayudarlo a superar esta situación, asegurando que los paseos sean una experiencia agradable para ambos.
Es cierto que a la mayoría de los perros les encanta salir a la calle a pasear y es necesario que lo hagan para ejercitarse y canalizar su energía. La cantidad de veces que debe salir depende de la raza y de su comportamiento. Si por el contrario tu perro no se entusiasma con el momento paseo, quiere decir que existen algunos signos de alerta o situaciones que a él le incomodan. ¿Cuáles son las posibles causas o motivos? Pueden ser:
Temor a lo desconocido porque se encuentra en el proceso de aprendizaje de salir a pasear.
Sufre de estrés y además tiene temor de que algún suceso traumático se repita.
Tiene miedo a otras personas, perros, automóviles, bicicletas, ruido, al ambiente en general...
Cuenta con alguna dolencia o malestar.
Es un perro mayor o de edad avanzada.
Se siente incómodo con la correa.
¿Has podido detectar qué ocasiona que tu perro no quiera salir a la calle? Sí es así, es importante actuar pronto, teniendo en cuenta que es una situación que requiere paciencia, empatía e interpretar el lenguaje corporal de tu perro. Con esos elementos ya tienes mucho ganado y podrás darle una solución pronto.
Para saber con exactitud qué es lo que le asusta es importante observarlo y exponerlo a distintos ambientes o elementos del exterior. De esta forma podrás recordar aquellas situaciones, objetos o lugares que no le agradan y evitarlas.
A algunas razas de perros no les gusta o no se sienten cómodas paseando por una zona urbana. Si es tu caso, ofrécele otras alternativas de ejercicio en espacios tranquilos o apartados. Algunos ejercicios diferentes que le motiven pueden ser ejercicios de estimulación olfativa, juegos mentales o rutinas físicas en casa.
La edad de los perros influye mucho en su convivencia. Lo importante es saber identificar en qué etapa se encuentran y detectar sus necesidades y limitaciones.
Por ejemplo, el aprendizaje de un cachorro es descubrir y socializar con el mundo que lo rodea, por lo que el paseo lo entenderá como un momento de diversión. Por otro lado, un perro anciano tendrá ciertas limitaciones, como pueden ser enfermedades o dolencias, que le impedirán dar un paseo como el de un cachorro. Lo ideal es adaptarse a su ritmo y procurar los mismos lugares de paseo para que no se desoriente.
Este paso es fundamental para que, a través de una buena revisión, puedas encontrar si tu perro tiene algún dolor en las almohadillas de sus patas o alguna infección en sus ojos, por ejemplo.
Para este punto te recomendamos acudir al veterinario. Gracias al apoyo de un experto lograrás identificar el tipo de dolencia y la gravedad de la misma para actuar por medio de un tratamiento adecuado.
Un paseo correcto depende mucho de la raza y estado anímico del perro. Lo ideal es darle la libertad de explorar para nivelar su dinamismo, ofrecerle un incentivo para motivarlo, pasearlo sin tirones, ser amables en el trato...
Ahora que conoces estos consejos, es importante ponerlos en práctica en caso de que tu perro no quiera salir a la calle. ¡Transforma un momento traumático en uno de los más felices y esperados del día!